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El Alcalde Mayor

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Alcalde Mayor de Xalapa, México del conocido como códice "Coacoatzintla", S. XVI La figura de alcalde mayor representaba uno de los cargos de confianza más importantes electos directamente por el señor y juez temporal de la ciudad y jurisdicción, el obispo. En su nombramiento, su señoría, se reservaba todo capricho y no debía presentación ante ninguna autoridad superior, exceptuando el vasallaje simple al rey, que certificaba el cumplimiento de los fueros y leyes principales del estado. De este modo se preservaba el control de su señorío por el tiempo y plazo que considerase justo, pudiendo interrumpir su cargo en el momento que decidiese sin explicación ni motivación alguna y destituyendo igualmente a todos sus ayudantes principales, osea el escribano que le servía y el alguacil que ejecutaba sus sentencias. El poder del alcalde mayor era de juez con vara de justicia mayor, tanto civil como criminal, puesto que no pocas veces chocaba con los demás justicias...

El Camino de Santiago. Referencia directa

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 De l primer libro de consistorio obtenemos este poder de procuradoría frente al real consejo donde se nos hace un relato hermoso y detallado de la situación de Mondoñedo en este momento, es uno de estos textos que hablan por si mismos así que lo dejamos aquí, para que con su lectura cada uno saque sus propias conclusiones. Sepan quantos esta carta de poder e procuracion vieren como en las casas / de consistorio de la çiudad de Mondoñedo que son sitas dentro de la dicha çiudad / a doze dias del mes de abril de mill e quinientos e çincoenta e tres años / estando juntos en su ayuntamiento y consistorio segun que lo tienen / de uso e costumbre los muy nobles señores el liçenciado Salgado alcalde mayor / e regidor \Pero Fernandes Thomas Juan Abad \ Juan de Luazes Fernan / Rodriguez das Eyras alcaldes hordinarios Pero Fernandes Thomas Juan Abad Luis de / Luazes regidores de la dicha çibdad Fernan Dares procurador general della / los dichos señores justiçia e regido...

Diferencias entre el cavildo, el obispo y la ciudad. S. XVI

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Rejas del coro, obra del cavildo en tiempos del obispo Fray Francisco de Santamaría  Para quienes han seguido mis entradas en este blog, labor que reconozco de gran mérito, no será noticia extraña la pugna constante que se da durante los primeros años post medievales entre la iglesia y el regimiento civil en nuestra ciudad. Regularmente la vemos reflejada en los carcelaxes y en la intendencia de presos entre la cárcel de su señoría y la del concejo, además el poder temporal de la ciudad, en manos del obispo desde su concepción, disponía de herramientas para, de un modo u otro, imponer su posición en la mayoría de los pleitos librados con la república mindoniense. (entendamos república con su significado medieval, res publica , es decir la "cosa pública" : el bien común) Dentro de los muros del templo y del palacio, el obispo y su cabildo estaban organizados como cualquier entidad de control civil, la justicia y procuradoría de su cabeza la desempeñaba el proviso...

El portero de consistorio y pregonero, 1553

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 La primera referencia que tenemos del oficio de portero de consistorio es la más completa, data de finales de 1553 y nos lo representa no sólo como el encargado de llamar a juntas, por "son de campana tañida" sino también como campanero de calle que tocará cada día al anochecer por las ánimas del purgatorio, como alguacil puntual que deberá controlar la entrada de armas en las salas capitulares de la ciudad e imponer multas a quien fuese hallado con ellas sin distinción de estatus social e incluso se da idea de como debe ir vestido, pues es el la propia ciudad la que debe ocuparse de conseguirle un sayo y una capa. El sayo era la prenda holgada similar a la ropa pero con costura en la cintura donde se ceñía con el cinturón, de origen medieval, en el siglo XVI se había acortado para dejar espacio a las calzas. Precisamente de sayo y capa nos encontraríamos con buena parte de los burgueses renacentistas de clase media como vemos en estos dos grabados que acompañan...

El retrete en la casa medieval y renacentista mindoniense

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Retrete Medieval  Durante la edad media los retretes urbanos consistían unicamente en un cubículo generalmente de madera volado hacia la calle, en uno de los muros del inmueble y a cierta altura, normalmente en el grand hall de la primera planta. Las casas mas humildes debían conformase con el uso de bacines donde se recogían los detritos para luego amontonarse en algunos puntos apartados del trazado urbano. La disposición en altura respondía a facilitar su posterior recogida por los vecinos mas pobres para venderlos como fertilizante, hasta la llegada del S. XVI era común ver como de las paredes más ocultas de los edificios, normalmente las que daban a callejas o huertas, colgaban esqueletos de madera y que el producto de esta práctica se amontonaba en la propia calle hasta formar importantes montañas de heces y orines mixtos con restos de comida y demás basura, solo de vez en cuando alguien pasaba con su carro recogiendo este estiércol. En la nota que presentamos ...

Pedro de Orleans, nuevo cerrajero en Mondoñedo 1554

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La presencia de artesanos de diferente índole en la ciudad de Mondoñedo, como en cualquier otra ciudad de occidente durante su conformación como tal, no era solo un privilegio si no una auténtica necesidad para los cabildos y regimientos que se encargaban de mantener el orden y concierto en ellas. No podríamos haber imaginado ni concebido la explosión urbana que acontece en Europa entorno a la primera mitad del S. XI sin la paulatina concentración de artesanos en espacios delimitados, junto con mercaderes y en menor medida,  nobles y eclesiásticos. La mano artesana que en estos momentos se confundía con la creadora, hasta entonces itinerante o restringida al interior de los muros de los monasterios, había decidido aprovechar las ventajas fiscales y la seguridad de los muros de las nuevas villas, de este modo la creación cultural que llevaba aparejada, poco a poco se fue concentrando en su interior hasta crear un tipo de mercado civil de lo hermoso, algo que había estado rest...

El contrato de carniceria en 1542, referencias a las fiestas de "caras tolendas"

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 La siguiente transcripción comentada, y que da inicio a un breve estudio sobre las funciones y distribución de los deberes municipales, la dedicaremos a la primera puja y subasta que se conserva del puesto de obligado de carnicería. Hasta bien entrado el S. XVI la ciudad no disponía de macelos por lo cual el que decidía pujar por el puesto anual de carnicero publico debía demás encargarse del carreto de las reses vivas hasta su lugar de sacrificio, normalmente su propia casa, y del despiece hasta la plaza mayor y el punto concreto que el consistorio le reservaba para vender sus productos. En sucesivas subastas se detallarán los precios convenidos para casquería, volatería, cabezas de animales, pieles etc, pero en estos primeros años documentados apenas se toma nota de la obligación que tendrá el mayor pujador de mantener abastecida de carne a la ciudad, sus vecinos y los viajeros que en ella buscaran cobijo, en una última cláusula añadid...